Acceso gratuito a la salud mental en Ecuador.
En Ecuador, el acceso a la salud mental es un derecho garantizado por el Estado.
El Ministerio de Salud Pública (MSP) ofrece consultas psicológicas y psiquiátricas gratuitas en diferentes centros de salud del país.
Si necesitas apoyo emocional o tratamiento especializado, aquí te explicamos cómo acceder a estos servicios sin costo.

Servicios de salud mental disponibles gratis en Ecuador
El MSP ofrece una variedad de servicios gratuitos para garantizar el bienestar psicológico de la población. Entre ellos se incluyen:
- Consultas psicológicas en los centros de salud.
- Atención psiquiátrica especializada para trastornos emocionales y mentales.
- Programas de prevención y tratamiento para la depresión, ansiedad y otros trastornos.
- Asistencia en casos de violencia intrafamiliar y abuso de sustancias.
- Línea de ayuda inmediata para crisis emocionales.
¿Cómo acceder a los servicios de salud mental gratis?
Atención presencial
Acude al centro de salud más cercano con tu cédula de identidad. Solicita una cita con un profesional de salud mental. Dependiendo de la demanda, la atención puede ser inmediata o programada.
Atención en línea
Llama gratis al 171 opción 1 para agendar una consulta psicológica o psiquiátrica. Portal web del MSP: Puedes gestionar tu cita en línea en el sitio oficial del Ministerio de Salud Pública:
Simplemente ingresa al sistema de citas y genera un turno, puedes utilizar el chat sin iniciar sesión o registrarte. Al iniciar el chat debes confirmar que no eres un robot selecciona la figura que te soliciten.
¿Qué hacer en una crisis de salud mental?
Si estás atravesando una crisis emocional severa, el MSP ofrece ayuda inmediata: Llama al 171 opción 6 para recibir primeros auxilios psicológicos y asesoramiento especializado.
No estás solo. La salud mental es fundamental para tu bienestar y hay profesionales listos para ayudarte. ¡No dudes en buscar apoyo!
Soy de la tercera edad me quitaron el bono
Asta la flecha ya no puedo trabaja como lo hacía ante ese era mi sustento de mi rienda